miércoles, marzo 21, 2007
martes, marzo 20, 2007
Video: 3.5 La ética empresarial en el contexto de una ética cívica
Tercera entrega: Actividades, lecturas, reportes y participación
4. ÉTICA EN LA COMUNICACIÓN EMPRESARIAL
4.1. La dimensión ética de la comunicación
4.2. El discurso ético: la comunicación como comunión y motivación
4.3. La comunicación empresarial como responsabilidad social.
4.4. Responsabilidad social y naturaleza de la empresa
4.5. Ética de la publicidad y la mercadotecnia: corresponsabilidad global mediática e hipermediática
4.6. Filantropía empresarial y relaciones públicas
El alumno habrá de leer los siguientes textos de la antología:
Lara, Ma. L. (2000) “Estrategias para la planeación de la filantropía empresarial” en Filantropía empresarial: convicción y estrategia. Estrategias de mercadeo y relaciones públicas dirigidas a causas sociales. México: Ed. Pax.
Cortina, A. (1994) “Asesoría ética en la empresa: hacia un nuevo concepto de empresa” en Ética de la empresa: claves para una nueva cultura empresarial. España: Ed. Trotta.
De igual forma el alumno participará durante la semana en los foros: Ética y trabajo (http://eticacorporativ.forospace.com/viewtopic.php?t=4) Ética y liderazgo (http://eticacorporativ.forospace.com/viewtopic.php?t=6)
En los que habrá de publicar sus aportaciones con base a las lecturas. Para fundamentar sus aportaciones podrá descargar alguna de las lecturas en formato PDF publicadas en el costado izquierdo del Blog o buscando en la red, haciendo las citas respectivas.
El alumno deberá tomar para su análisis 5 Códigos de ética de los publicados en el Blog, o en su defecto presentados por él y describir sus deducciones en una tabla que incluya los siguientes apartados:
Año de creación
Número de artículos
Conductual, normativo, operativo, RSE
Concepción del hombre que maneja
Misión y fin
Objetivos y medios que plantea
Valores que promueve
Comentarios generales
Finalmente el alumno buscará y publicará en el blog, durante la semana, material que considere sea enriquecedor para el resto del grupo.
Presentación 4: Ética en la Comunicación empresarial
4. ÉTICA EN LA COMUNICACIÓN EMPRESARIAL
4.1. La dimensión ética de la comunicación
4.2. El discurso ético: la comunicación como comunión y motivación
4.3. La comunicación empresarial como responsabilidad social.
4.4. Responsabilidad social y naturaleza de la empresa
4.5. Ética de la publicidad y la mercadotecnia: corresponsabilidad global mediática e hipermediática
4.6. La ética como valor de cambio: Teologismo vs. Deontologismo
4.7 Filantropía empresarial y relaciones públicas
Video 4.3: Caso de éxito de Etica y responsabilidad social: The ReBuilding Center
(he 2006 Oregon Ethics In Business Awards honored The ReBuilding Center of Our United Villages for their outstanding commitment to environmental sustainability and social responsibility, along with their superior ethical business practices.
The OEIB awards are presented by Samaritan Counseling Center, The Business Journal, Portland Downtown Rotary Club, the Willamette University MBA, and are supported by a wealth of sponsors.
Special thanks to the Wave One Group for producing this video.
www.oregonethicsinbusiness.org)
Video 4.5: Caso de éxito de Etica y responsabilidad social: Gates Home Furnishings
(The 2006 Oregon Ethics In Business Awards honored Gates Home Furnishings for their outstanding commitment to environmental sustainability and social responsibility, along with their superior ethical business practices.
The OEIB awards are presented by Samaritan Counseling Center, The Business Journal, Portland Downtown Rotary Club, the Willamette University MBA, and are supported by a wealth of sponsors.
Special thanks to the Wave One Group for producing this video.
www.oregonethicsinbusiness.org)
Video 4.6: Caso de éxito educativo en el modo de enseñar la ética corporativa.
(This video describes the process undertaken by Willamette University MBA students in order to help put on the Oregon Ethics in Business Awards.
The OEIB awards are presented by Samaritan Counseling Center, The Business Journal, Portland Downtown Rotary Club, the Willamette University MBA, and are supported by a wealth of sponsors.
Special thanks to the Wave One Group for producing this video.
www.oregonethicsinbusiness.org)
Video 4.7: Caso de éxito de Etica y responsabilidad social: Mentor Graphics
(The 2006 Oregon Ethics In Business Awards honored Mentor Graphics for their outstanding commitment to environmental sustainability and social responsibility, along with their superior ethical business practices.
The OEIB awards are presented by Samaritan Counseling Center, The Business Journal, Portland Downtown Rotary Club, the Willamette University MBA, and are supported by a wealth of sponsors.
Special thanks to the Wave One Group for producing this video.
www.oregonethicsinbusiness.org)
Video 4.8: Caso de éxito de Etica y responsabilidad social: Brooks Resources
(The 2006 Oregon Ethics In Business awards honored Brooks Resources Corporation for their outstanding commitment to environmental sustainability and social responsibility, along with their superior ethical business practices.
The OEIB awards are presented by Samaritan Counseling Center, The Business Journal, Portland Downtown Rotary Club, the Willamette University MBA, and are supported by a wealth of sponsors.
Special thanks to the Wave One Group for producing this video.
www.oregonethicsinbusiness.org)
domingo, marzo 18, 2007
Presentación: Empresas mediáticas de fuente abierta
sábado, marzo 17, 2007
LA CENTRALIDAD DE LA PERSONA HUMANA EN LA ACCIÓN COMUNICATIVA
¿Qué es la comunicación sino un acto referencial dotado de sentido y significación? Y decimos referencial porque es a través del lenguaje y su carácter comunitario que invocamos, evocamos y se nos “autorrevela el mundo” (Cassirer, 1985, p. 18) para conquistar con ello nuestra propia condición existencial. Esta interacción sintáctica y dinámica entre la materia, el individuo, el lenguaje, la comunicación, la percepción y la inteligencia es la que permite unirnos semánticamente a los demás seres morales y compartir con ellos valores, tradiciones, costumbres e ideas enriqueciendo la experiencia vital.
De esta forma, la comunicación constituye, no una intención vacía como creía Husserl sino como bien apunta Sastre, “una experiencia trascendental” (Sartre, 2000, p. 307); una relación de compromiso que sobrepasa la gramática, la realidad y el mismo lenguaje.
Esta manifestación del hombre, esta radicalidad de la persona humana conlleva la idea de la comunicación. Es decir, si la persona humana es en el mundo, es porque es con-los-otros.(Forzán, Hidalgo, 2005)
Emmanuel Mounier se anticipó a estas líneas cuando comentó: “Una persona es un ser espiritual constituido como tal por una manera de subsistencia e independencia de su ser; mantiene esta subsistencia por su adhesión a una jerarquía de valores libremente adoptados, asimilados y vividos por un compromiso responsable y una conversión constante: unifica así toda su actividad en la libertad y desarrolla por añadido a golpe de actos creadores la singularidad de su vocación. Es en la comunidad, en la relación concreta de comunicación con los demás, donde realmente se constituye la persona”. (Mounier, Manifiesto al servicio del personalismo).
Si como bien apunta Mounier, los hombres necesitan satisfacer su necesidad de información para tomar decisiones, autoconfirmarse en el mundo y reproducir con ello un régimen democrático, justo y solidario, la inhibición y el bloqueo de la posibilidad de expresión y acceso a la información, se vuelve un atentado contra la posibilidad de realización de la persona.
Hablar de los medios de comunicación en la era de Internet nos lleva a pensar necesariamente en la manera en cómo están impactando estos a la cultura, a la educación y a la espiritualidad de las personas.
La teoría de la Responsabilidad Social de los Medios ofrece esquemas interesantes, tanto formales como informales para controlar a la industria mediática y verificar que los profesionales cumplan responsablemente con su deber. Pero, ¿podemos ir más allá de las leyes y los reglamentos?
• En lo económico. Los medios impulsan los mercados y sostienen muchos negocios gracias a la publicidad. También son ellos los que estimulan el empleo y promueven mejoras en la calidad de los bienes y servicios. En la medida que los medios fomenten una competencia sana y responsable que derive en una mayor y mejor información para la toma de decisión y promuevan en las empresas la responsabilidad social podrían contribuir en la justicia social.
• En lo cultural. Son los medios los que acercan a las personas a actividades como el arte, la música, el teatro, la literatura y promueven con ello el desarrollo humano al buscar la promoción del conocimiento, la sabiduría y la belleza. Los medios, si apuestan por la ética, podrían llevarnos a entender las prácticas culturales y las tradiciones de los demás pueblos; así como a valorar nuestro patrimonio cultural y preservarlo.
• En lo educativo. Los medios ofrecen herramientas e instrumentos complementarios a la formación de niños, adolescentes, padres de familia y ancianos. Gracias a su nivel de penetración, la educación puede llegar a los sectores más marginados y ofrecerles una visión esperanzadora del mundo. Si se emplean adecuadamente, podrían ser fuente de progreso social.
No está demás insistir en que todas estas formas de comunicación ética y sus beneficios, no son simples manifestaciones de ideas ni expresiones de un sentimentalismo; para que los medios sirvan realmente a la comunidad deben estar entregados por entero al respeto del bien común, la promoción del ejercicio de la libertad y el atestiguar la verdad sobre la vida y la dignidad humana.
Ya lo decía Mounier, para desarrollar una sociedad personalista, hay que salir de uno mismo; hay que comprender al otro acogiendo su diferencia; hay que asumir el sentido del dolor, la pena, la alegría y labor de los otros para dar, para entregarnos y ser fieles a la existencia. Amar realmente al otro, aseguraba Marcel, es amarlo en Dios. La comunicación es el puente entre el misterio y el abismo. La comunicación no es un símbolo, ni una herramienta. La comunicación no es un salto al vacío, ni una representación absurda. La comunicación no es un combate entre los hombres.
La comunicación es sentido y trascendencia. Es una autentificación de la persona. Es afirmarnos en el mundo. Es entregarnos a los otros. Es dar la vida por los otros.
Bibliografía
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- Raluy Ballus, A. (1991). Ética. Publicaciones cultural, México.
- Raphael, D. D. (1986). Filosofía Moral. México: Fondo de Cultura Económica.
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- Sanabria, J. R (2000). Filosofía del hombre. México: Porrúa.
- Sartre, J. P. (2000). El ser y la nada. Buenos Aires: Losada.
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- Wellmer, A. (1994). Ética y diálogo: elementos del juicio moral en Kant y en la ética del discurso. Barcelona: Anthropos/Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa.
- Zubiri, X. (1987). Naturaleza, Historia, Dios. Madrid: Alianza Editorial.
- Zenit (2004). Pornografía, libertad de expresión y niños. En http://www.es.catholic.net/biblioteca/libro.phtml?consecutivo=191&capitulo=2173. Revisada el 21 de febrero de 2005.
Presentación: La Axiología de la comunicación. (La importancia de una consultoría con valor)
viernes, marzo 16, 2007
Presentación: La Ética en el corazón de la imagen y reputación de las instituciones
La ética más allá de la responsabilidad social
La ética más allá de la responsabilidad social
“En verdad, pienso que las empresas donde se desprecia a los hombres, y que tienen como única meta los resultados financieros, están condenadas a desaparecer. Los hombres que son los clientes, los proveedores. Los colaboradores, los dirigentes, los accionarios, deben ser respetados, y uno de los roles del jefe de empresa consiste en que ninguno sea olvidado, que ninguno tenga la preferencia en detrimento de los otros”. Estas palabras que pertenecen al empresario francés André Mulliez, fundador de las exitosas compañías Nord Entreprendie, Réseau Entreprendie y Chemins d’ Humanité, definen en gran medida el objetivo de esta ponencia: profundizar en la naturaleza humanista de la ética empresarial y ver qué relación guarda con la responsabilidad social. Las nociones utilitaristas y pragmáticas han dejado de lado la centralidad de la persona humana y se dedican a promover la ética empresarial únicamente como una estrategia más para hacer redituable cualquier práctica comercial.
Pero, ¿qué implica a profundidad “hacer lo correcto?
Presentación: La ética más allá de la responsabilidad social
Empresas Mediáticas de Fuente Abierta: la transformación organizacional en la Era del Entretenimiento
La batalla por el consumidor es una batalla de mensajes: Introducción
Desde hace unas décadas, las grandes empresas mediáticas han diluido sus fronteras y se encuentran explorando los terrenos de los productos y servicios de la industria del entretenimiento. Sus inversiones millonarias para generar estrategias que les permitan ganar la atención y fidelización de las audiencias y consumidores, han provocado una batalla campal y sin fronteras al grado de saturar el mercado de medios, canales y mensajes. Así, hemos visto el surgimiento de nuevas tecnologías de información, nuevos espacios de divertimento, nuevas áreas de negocio, nuevas plataformas, nuevos medios, nuevos contenidos, nuevos dispositivos receptores y nuevas competencias mediáticas. De ahí que podamos afirmar que el entretenimiento mediatizado y tecnologizado está en todos lados, así como los medios también están haciendo negocios ahí.
Pese a esta tendencia que parecería bastante favorable para el mundo del ocio, vale la pena preguntarnos: ¿están la industria del entretenimiento y las mismas empresas mediáticas preparadas para afrontar la transformación sectorial y organizacional que ellas mismas han provocado?, ¿No será que también las instituciones mediáticas requieren en la Era del Entretenimiento una reorganización estratégica que les permita estar preparadas para reaccionar cuando el entorno que ellas mismas han creado se transforme por completo hacia una economía participativa, digital, personalizadas e inteligente?, ¿Se están generando sólidas cadenas de valor y de sentido para definir el destino de las firmas en el marco de la economía del entretenimiento digital?, ¿Gozan las corporaciones de la herramientas necesarias para adentrarse en los terrenos de la inteligencia corporativa?, ¿Existe acaso una nueva mentalidad empresarial que parta del usuario, sus necesidades, sus consideraciones éticas y a su vez mantenga una lógica de mercadeo que ofrezca valor semántico a la empresa?
La consolidación del entretenimiento digital
Actualmente el mar del entretenimiento es tan basto y ancho que comprende industrias coyunturales, medios concretos, servicios, plataformas, mercados y formas de recepción. Han crecido tanto sus macrogéneros y divisiones en los últimos años que cuesta trabajo enlistarlas todas; sin embargo, podríamos mencionar las de mayor impacto económico, político y cultural: la industria cinematográfica, la televisión convencional, la televisión de paga, las industrias discográfica y radiofónica, la publicidad exterior, Internet, los videojuegos, la información empresarial, las revistas, los periódicos y libros, los parques temáticos, los casinos, las ferias, los eventos masivos, los espectáculos culturales, los museos y el mundo del deporte.
El comportamiento sectorial está sufriendo grandes mutaciones que llevarán a las corporaciones mediáticas a plantearse cómo capitalizar a sus nuevos intermediarios y destinatarios estableciendo nuevos controles que les mantengan a la cabeza de la competencia por el prestigio empresarial. Sin embargo, las más grandes modificaciones las está resintiendo el consumidor al tener en sus manos la posibilidad de tomar el control sobre lo que ocurre en el mundo del ocio, los medios y el entretenimiento. A ello comenta David Simon, ejecutivo de RecordTv.com: "si las compañías no le ofrecen a los consumidores lo que quieren, las personas buscarán alguna forma de hacerlo pro su cuenta"(Borlan, 2005b).
Existen cuatro factores involucrados, en la nueva economía, tanto con los productores de bienes y servicio como con los medios-transmisores y los usuarios-consumidores. Estos elementos son las denominadas 4C’s de la mediación digital (por sus siglas en inglés), mencionadas por Brian Monahan, Director de Medios Interactivos de la agencia Universal-McCann: elección, control, conveniencia y adaptabilidad (choice, control, convenience y customization) (Borlan, 2005ª).
Estas cuatro consideraciones propias de la economía digital –tanto en la creación, distribución y difusión de los productos- se ven reforzadas por otros tres aspectos estratégicos que señalan Philip B. Evans y Thomas Wurster (1997: p. 65):
• El ancho de banda. Tiene que ver con los volúmenes de información que pueden pasar del emisor al receptor y viceversa en un tiempo determinado.
• La personalización. Los mensajes personales habrán de sustituir las emisiones masivas.
• La interactividad. Aquí se conjugan las dos anteriores pues parte de la premisa del diálogo posible que puede establecerse entre usuarios, consumidores y proveedores.
• Demanda: el producto debe estar disponible en todo momento y todo lugar para cualquier plataforma.
• Poder y capacidad: apunta hacia la capacidad de almacenamiento de los proveedores y de los dispositivos que ofrezcan para los consumidores. Entre mayor sea el volumen en un menor espacio mayor será la aceptación por parte del usuario.
Las nuevas tecnologías de información y su perfecta integración dentro del terreno del mundo del entretenimiento, están modificando radicalmente la proximidad entre los distintos canales de las cadenas de valor de la misma industria. A su vez, esto repercute en el tamaño de las audiencias a las cuales impacta y tienden a enriquecerse con información de gran valía.
Conocer, transformar y crecer
Como se lee unas líneas antes, en la Era del Entretenimiento y la Economía Digital ya no se habla únicamente de producto y consumidores inteligentes. El término también se filtra al terreno de las organizaciones. Stan Davis y Jim Botkin, hablaban desde 1994 del surgimiento de una ola de "empresas cognitivas"; empresas capaces de crear productos inteligentes que recaudan, filtran e interpretan la información de sus consumidores a fin de permitirles a los usuarios actuar con mayor efectividad y que ellas aprendan de ello para generar mejores productos, interactivos y adaptables al cliente (Tapscott, 2000, p. 43).
Siguiendo el ritmo de esta tendencia global, la garantía de éxito empresarial y de consumo estará en transformar la información en conocimiento. Ya hoy, millones de personas "se comunican utilizando parámetros abiertos universales" (Evans & Wurster, 1997: p. 59), lo que obliga a los directivos a adaptar sus procesos operativos y a repensar los fundamentos estratégicos de sus empresas y así evitar que toda esta transformación en el mundo de las telecomunicaciones, el ocio y el entretenimiento altere sus propuestas de valor convencional.
1. Rastrear las preferencias y necesidades de los clientes y transmitirlas automáticamente por todo el mundo. Reconocer un patrón de compra es diseñar medios, servicios o productos inteligentes.
2. Los medios, bienes y servicios no sólo aprenden del usuario sino que también deben permitirle aprender al usuario. Si las mejoras que se le hacen al producto no hacen más inteligente y humano al usuario, éste se sentirá usado.
Este movimiento, completamente revolucionario en la administración y dirección estratégica de las empresas nos demuestra la rapidez con que están cambiando las reglas de competencia, creación de marca, estructuración comercial y prestigio empresarial. Nuevos participantes quieren desplazar impíamente a productores tradicionales. Quien piense irónicamente, que ello no ocurrirá en su empresa por no estar vinculada con las áreas de producción de información está completamente equivocado.
El valor estratégico del cambio
Toda empresa, es generadora, transformadora y comercializadora de información. La información es el núcleo, nodo y el corazón de la amalgama de toda corporación. No importa si se diseña, produce, comercializa, provee o apoya un producto, mantener unidos a compradores, proveedores, clientes y canales de distribución implica hacer fluir hacia dentro y hacia fuera volúmenes impresionantes de información. Identidad, lealtad y prestigio son algunos de los resultados de un buen manejo de esta poderosa herramienta empleada para la construcción de una marca.
En las Empresas Mediáticas de Fuente Abierta, se busca tal nivel de riqueza informativa que el estándar comunicativo es el flujo hiperjerárquico (p. 71). Esta forma de cooperación fluida y sin estructura aparente de los equipos de trabajo amplía –por su condición amorfa, desarticulada, aleatoria y asimétrica- las posibilidades de crecimiento y enriquecimiento del modelo empresarial actual.
3 Principalmente aquellas que se integran vertical y horizontalmente y tienen que ver con las jerarquías de opción, decisión y poder.
• La fragmentación de las cadenas de valor en múltiples empresas;
En 2004, el IBM Institute for Business Value publicó un informe denominado Media and entertainment 2010: Open on the inside, open on the outside: the open media company of the future. En él, se analizan las grandes fuerzas del mercado del mundo del entretenimiento y los medios de comunicación; así como la relación entre los distintos socios de negocio, proveedores, consumidores, productores, empacadores y vendedores involucrados con el sector. Algunas de las conclusiones a las que llega el estudio, tienen que ver con la manera como habrá de relacionarse el usuario con los nuevos contenidos, medios y dispositivos receptores. Las compañías que se prevé tengan éxito serán aquellas que permitan mayores sociedades y alianzas estratégicas para garantizar a los clientes y consumidores mayor libertad para manejar sus propios medios y experiencias de entretenimiento. La respuesta rápida a los nuevos climas de los mercados emergentes y a las innovaciones del mercado será fundamental.
La transparencia en estas organizaciones –en todos los sentidos- derivada de su apertura, dará por consecuencia nuevas plataformas, más dispositivos y más usuarios dispuestos a editar, intercambiar y compilar información.
Las Empresas Mediáticas de Fuente Abierta lo que proponen en el fondo es una mayor reciprocidad, equidad y justicia en la relación que se establezca entre socios, vendedores, proveedores, clientes y consumidores. Estas empresas y sus clientes requieren gozar del mismo nivel de inteligencia y compromiso ético. No basta con integrar la tecnología con las formas administrativas; no es suficiente con garantizar calidad en el servicio, distribución y precio; es vital no perder de vista que detrás de toda esta economía hay personas; individuos que esperan que la nueva economía también contemple un espacio para el incremento de la calidad de vida y que no sólo las empresas aprendan a negociar, sino que también mantengan una apertura para contribuir en la mejora del desarrollo social.
Referencias:
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- Bettetini, G. & Colombo, F. (1995). Las nuevas tecnologías de la comunicación. Barcelona: Ediciones Paidós.
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- Borland, J. (2005b). P2P rivals flock to BitTorrent. Publicado en CNET News.com. Recuperado el 03 de marzo de 2006, de: http://news.com.com/P2P+rivals+flock+to+BitTorrent/2100-1032_3-5571354.html?tag=nl
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jueves, marzo 15, 2007
Etica / Moral
La diversificación inmediata del principio fundamental de la sindéresis [464], según las dos formas del deber [465-466], se coordina puntualmente con la diversificación de los deberes en deberes éticos y deberes morales; al menos así, tenemos la posibilidad de aplicar un criterio de distinción entre ética y moral que no es de todo punto arbitrario. Los términos ética y moral, sólo superficialmente pueden considerarse sinónimos. Algunos pretenden, sin embargo, que estamos ante dos nombres distintos (acaso con connotaciones expresivas o apelativas muy diferentes) para designar la misma idea —algo así como cuando hablamos de oftalmólogo y de oculista—. Otros redefinen gratuitamente el término «ética» para designar con él al tratado de la moralidad. De este modo, entre «ética» y «moral» habría la diferencia que existe entre la «geografía» y el «territorio», o bien entre «gramática» y «lenguaje», o entre «biología» y «vida». Ética sería el estudio de la moral («la investigación filosófica del conjunto de problemas relacionados con la moral», dice Günther Patzig en su libro Ética sin metafísica, 1971). Tenemos que rechazar semejante distinción entre ética y moral a pesar de que ella se haya propagado ampliamente en España a través de muchos representantes de la llamada «filosofía analítica». Los motivos de nuestro rechazo son de dos tipos:
(1) El primero tiene que ver con la consideración del carácter meramente estipulativo (gratuito) de la asignación de los términos moral y ética a los significados de referencia («contenidos de las normas o instituciones morales» e «investigación filosófica del conjunto de problemas relacionados con la moral»). Si partiéramos de términos sin historia nada habría que objetar. Pero la etimología y la historia semántica de estos términos nos advierten que ethos alude a aquel comportamiento de los individuos que pueda ser derivado de su propio carácter (esta raíz se conserva en su derivado más reciente, «etología»), mientras que mos, moris alude a las «costumbres» que regulan los comportamientos de los individuos humanos en tanto son miembros de un grupo social. En cualquier caso, el motivo principal de nuestro rechazo sería el siguiente.
(2) Al asociar la «investigación filosófica de la moral» a la Ética, en cuanto ocupación de un gremio, cofradía o «comunidad» (la autodenominada en España «comunidad de filósofos morales») se está muy cerca de presuponer que la conducta moral (incluyendo aquí lo que llamamos conducta ética) puede tener lugar al margen de toda reflexión filosófica, de acuerdo con aquella recomendación de Wittgenstein: «No pienses, mira.» Como si dijera: «No pienses, actúa.» (Unamuno había recomendado muchos años antes: «Primero dispara, y luego apunta.»)
Ahora bien, desde nuestra perspectiva, ni la conducta ética ni la conducta moral pueden tener lugar al margen de una mínima intervención filosófica («mundana») destinada a establecer incesantemente las conexiones entre los comportamientos personales éticos y morales dentro de algún sistema de fines o de valores mejor o peor definidos, a través de los cuales puedan «reabsorberse» los conflictos entre las normas de diversos tipos que se entrechocan invariablemente en la vida real. En el uso ordinario del español el término «moral» supone, de algún modo, la presión de unas normas vigentes en un grupo social dado (mores = costumbres) como lo confirman los sintagmas: «moral burguesa», «moral tradicional» o «moral y buenas costumbres»; mientras que quien declara: «esto lo he hecho por motivos éticos», está aludiendo vagamente a un deber que supone que ha emanado de la «propia intimidad», de su conciencia subjetiva, y no de la inercia y, menos aún, de alguna presión exterior. Ahora bien, si los deberes morales fueran meramente normas sociales, no serían transcendentales; si los deberes éticos fuesen dictados de la conciencia, tampoco serían transcendentales a las más diversas acciones y operaciones de la persona, porque la conciencia, si no va referida a una materia precisa, es una mera referencia confusa, asociada a una metafísica mentalista (que podría elevar a la condición ética la conducta inspirada por la «íntima conciencia» de un demente). {SV 59-60}
viernes, marzo 09, 2007
Códigos de ética: ¿necesidad o moda?
Códigos de ética: ¿necesidad o moda?
Hace tiempo, una empresa acudió a mí solicitando, "contra reloj", la elaboración de su código de ética. Se avecinaba una junta de accionistas y el director general deseaba presentar los lineamientos éticos de la compañía para su aprobación. Dos cosas me extrañaron de la petición. Primero, la premura del encargo (dos semanas). Segundo, el poco involucramiento de la dirección; encargaba un código de ética con la misma atención con la que se elige el menú de la comida de los accionistas.
¿Por qué algunas organizaciones mexicanas redactan sus códigos de ética de una manera superficial? La globalización del mercado ha incrementado las exigencias formales de una business ethics y las empresas mexicanas requieren modernizarse también en este punto, Basta pensar, por ejemplo, en el International Code of Ethics for Canadian Business o el Code of Ethics on International Business for Christians, Muslims and Jews (1993), y el atraso respectivo en nuestro país. La presión internacional no sólo se hace sentir en los precios del petróleo, sino también en la necesidad de fomentar una cultura ética en las organizaciones mexicanas. Fue bochornoso que en un reciente estudio sobre corrupción, México ocupara un vergonzoso sexto lugar (no faltó el malicioso que apuntara "en verdad, debía haber ocupado el tercer lugar de corrupción, pero sobornó al jurado...").
México presenta un grave atraso en códigos de ética para organizaciones y es necesario que los CEOs reflexionen sobre las pautas éticas de sus empresas.
Los códigos de ética deben incidir en la estructura de la organización y en la vida de los individuos. Basta ya de fachada de "moralina" sobre un edificio herrumbroso y viejo.
Los códigos de ética en la empresa mexicana
La promoción de los códigos de ética tienen tres dificultades propias de la geografía empresarial mexicana.
1. Las empresas multinacionales no suelen preocuparse por adecuar la redacción de sus códigos al ethos mexicano. Aun cuando existan valores éticos universales, es igualmente cierto que conviene una adaptación al entorno sociocultural.
2. La empresa familiar tradicional es renuente a un código de ética por dos motivos. Primero, un compromiso ético público tiende a considerarse como una irrupción en la privacidad e intimidad de la familia.
Segundo, la empresa familiar frecuentemente ha crecido sin un acta fundacional, sin un desarrollo cultural programático, y por lo tanto, es difícil que los directivos acepten una refundación (y la elaboración de un código de ética es, en cierto sentido, una refundación).
3. La microempresa está escasa de recursos humanos y demasiada atareada por la realidad inmediata (nómina, impuestos, cobranza), para encontrar el tiempo necesario para la redacción de un documento.
Un código de ética es la máxima expresión de la cultura de una empresa. Es una descripción de los valores que son aceptados por la corporación y por cada uno de los empleados y propietarios. Es, por tanto, un compromiso de la corporación con los accionistas, con los empleados, con los proveedores, con los clientes, con la sociedad civil y con el gobierno.
Elaborar un código de ética es -debe ser- una tarea incómoda, pues la empresa, sea cual fuere su tamaño, expone públicamente su visión de los negocios y los compromisos que adquiere al desarrollarlos. Los códigos de ética hacen vulnerable a una empresa, pues a partir de entonces se le podrán recriminar con mayor facilidad sus defectos en el cumplimiento de sus contratos y su posible falta de coherencia entre sus principios y sus acciones. El código de ética de una empresa es el arma legítima que se podrá esgrimir contra ella misma.
En este sentido, es mucho mejor no elaborar un código que elaborarlo y no cumplirlo. El incumplimiento habitual de la ley es abuelo de la corrupción y padre del escepticismo. Un código ético que no se respeta se convierte en pura retórica, que deteriora la imagen de la empresa (en lugar de mejorarla, como quieren algunos consultores). Fomenta la desconfianza y desprecio hacia la dirección y cuesta dinero (pues mantener la "pantalla" retórica de la ética empresarial exige consultores, coloquios, juntas, publicaciones).
Consejos
1. Paradójicamente, lo más importante de un código de ética no es el resultado final (las normas escritas), sino el proceso de elaboración. Elaborar un código de ética es un autoexamen, un autodiagnóstico. La elaboración de un código de ética es uno de esos momentos privilegiados en la organización para juzgarse a sí misma y tomar conciencia de su situación ética y de los compromisos que está dispuesta a adquirir.
2. Elaborar un código de ética no es comprar un producto cualquiera. Ni siquiera es una consultoría tradicional, donde se propone un problema a un consultor y se le pide un consejo para encontrar la solución. Se trata de una toma de conciencia de la organización. En consecuencia, es absurdo que los niveles ejecutivos superiores sean ajenos al proceso de elaboración. Suele ser poco eficaz ofrecer a la dirección general un código "hecho", "terminado". La dirección general debe estar dispuesta a invertir tiempo pensando y discutiendo los compromisos que va a adquirir y los valores que va a reconocer la corporación.
3. Así como es conveniente que la dirección general esté involucrada en la elaboración, es igualmente conveniente que una persona ajena a la organización lo esté también. "Nadie es buen juez en causa propia", y la elaboración es, en cierta manera, un juicio. ¿Qué somos? ¿Qué seremos? ¿Qué queremos ser?
El agente externo tiene cinco tareas:
• Garantizar la objetividad (las organizaciones difícilmente reconocen fallos éticos)
• Elevar las metas (las exigencias de la operación cotidiana son absorbentes y se pierde horizonte; un muro nos parece infranqueable porque tenemos los ojos pegados a él)
• Facilitar la comparación con otras organizaciones similares, y
• Lograr una redacción precisa y refinada (advertencia: ¡no es un contrato legal!).
4. Los códigos de ética deben establecer estándares precisos y claros de la conducta de empleados proveedores y clientes. (¡Sí, también de los clientes!: ellos contribuyen decididamente a dibujar la fisonomía ética de una empresa. No es lo mismo tener como cliente a una empresa japonesa que a un gobierno africano; los clientes aportan unos valores éticos a la empresa). De los principios de un código de ética debe ser posible deducir criterios para calificar el desempeño ético de un gerente de compras, de un consultor o de un empleado de mantenimiento.
5. Un código de ética debe explicar las consecuencias de su violación. Un código no es un espantajo de trapo que "asusta" a los gerentes de compras que comen opíparamente a costa de los proveedores. Los espantapájaros se colocan para asustar con su presencia; un código de ética, por el contrario, es un instrumento de gobierno. El documento debe especificar qué pasa cuando alguien infringe una norma.
6. Los códigos de ética sólo son efectivos cuando operan completamente entendidos por los empleados. Especial atención debe ponerse en los niveles operativos de baja escolaridad. Deben diseñarse planes de divulgación adaptados a la formación profesional de tales niveles. También debe estudiarse un modo para que proveedores y clientes conozcan el código de ética. En el caso de proveedores estrechamente vinculados por el volumen de sus ventas a la empresa, no debe desdeñarse la posibilidad de organizar juntas y reuniones ex profeso para ellos con el fin de involucrarlos en la elaboración del código.
7. Se deben contemplar canales adecuados para informar sobre la infracción de los lineamientos éticos. Desafortunadamente, la línea de mando regular no suele ser la más adecuada para transmitir esta información. En cualquier caso, estos informes no deben ser tratados como delación. La dirección debe promover un ambiente donde estos reportes sean esperados, aceptados y elogiados. El informante no es un delator, ni un traidor. Reportar una infracción no debe considerarse una excepción. La recopilación de dicha información es una cuestión delicada, que requiere de tacto, pues puede convertirse en una fuente de conflictos (la denuncia como lucha por el poder) o en un hoyo negro (nadie se anima a reportar un incidente, porque no hay un canal confidencial). El tema merece un trabajo especial.
8. Deben programarse "auditorias" éticas periódicas para revisar, cuando menos una vez al año, el cumplimiento, aceptación y problemas de su código.
Estas reuniones son un buen momento para pensar en las posibles dificultades del próximo período. La promoción de valores en una organización también requiere de una planeación. Los escenarios también influyen en los comportamientos éticos de los individuos. Existe una planeación estratégica en la promoción de valores.
Valor y precio
Una colega gusta repetir a los empresarios que la consultan, "si los 10 mandamientos no han eliminado la falta de ética, menos podemos esperar de un código empresarial". Mi amiga tiene razón en un punto, los códigos de ética no son soluciones mágicas. No obstante, juegan un papel crucial en la empresa: llevan a una toma de conciencia y constituyen un punto de referencia.
Muchas empresas transigen con prácticas inmorales no por mala voluntad, sino por la ausencia de parámetros éticos explícitos. La ética es un constitutivo de la política y dirección de empresa. El director tiene la obligación de explicar a empleados, proveedores y clientes cuáles son las reglas éticas del juego.
Finalmente, salgo al paso a un mal entendido. Los códigos de ética no deben medirse por sus resultados económicos (no deben evaluarse con criterios de rentabilidad, como si fueran una inversión en bienes raíces o dólares). Escribió Antonio Machado: "Sólo el necio confunde valor y precio´´. Y los códigos de ética son asunto de valores.
www.usem.org.mx
martes, febrero 20, 2007
Nuestro Aquiles de la Ilíada
Fuente: Virtudes y Valores
Autor: Luis Esteban Peiret

Navegando por los clásicos de la literatura, la Ilíada, sin duda, es una de las obras que más ha cautivado y educado a la vez. Su historia, sus valores y sus personajes van reflejando a la humanidad de ese tiempo y a la actual, enseñándonos las virtudes que debemos alcanzar y del mismo modo los errores que debemos evitar.
Y uno de esos errores se demuestra en el portentoso y orgulloso rey de los aqueos, Aquiles, «el de los pies ligeros» como lo nombra Homero. La obra comienza con la discusión entre Aquiles y Agamenón. Disgustado el rey de Micenas, roba la esclava preferida de Aquiles, y éste, en respuesta al ultraje, se niega junto con sus hombres a seguir luchando contra los troyanos incluso deseando malos augurios para los griegos.
Los dioses fueron favorables a los troyanos y, después de muchas pérdidas, envían embajadas y súplicas a Aquiles para que les ayude, pero se mantiene en su decisión. Su mejor amigo, Patroclo, pide a su rey permiso para salir a la lucha y salvar de la muerte a sus compañeros. Pero la desgracia le vino encima, muere el noble amigo en manos troyanas. Aquiles llora amargamente, se lamenta y entra en la batalla sólo para vengar la muerte de Patroclo, matando al valeroso troyano Héctor, y sucumbiendo los troyanos en manos de los griegos.
Esta epopeya homérica, fue escrita más o menos en el siglo VII antes de Cristo, pero cuánta actualidad tiene. El orgullo de Aquiles lo hizo cegarse, no ver las necesidades ni sentir compasión de los demás. El corazón se le endureció y actuó de un modo impetuoso e irreflexivo haciéndolo perder lo más valioso que tenía, su amistad. Así, las ofensas y todo aquello que nos afecta nos hace convertirnos en ese Aquiles, cegado por su orgullo, creando divisiones y consecuencias que después nos vienen encima.
En nuestro mundo actual no nos entendemos. Constantemente chocamos con personas que piensan un poco diferente a nosotros. Discutimos y fácilmente nos ofendemos. Toda nuestra cultura nos enseña que la ley de vida es la del más fuerte, que el orgullo de la persona es más importante que el bien o el mal del otro y como consecuencia, nos permitimos despreciar a los demás.
Por eso, cuando somos ofendidos, criticados o nos hacen alguna injusticia, damos la entrada a nuestro orgullo, al rey de los aqueos, cerrándonos en nuestros motivos y negándonos en la sociedad. Es una postura patética, ya que perdemos todo lo querido y después nos estamos quejando de sus consecuencias.
Entonces, ¿qué postura tomar ante las ofensas? ¿La de Aquiles? No, porque vemos en algunos capítulos posteriores de la obra que no comía ni bebía por la pena que tenía, incluso arrastraba el cadáver de Héctor alrededor del cuerpo de Patroclo, para consolarse de algún modo, arruinándose la vida, cayendo en una locura. Así, la verdadera postura que debemos seguir no es otra que la del perdón.
Muchos consideran el perdón como un defecto, propio de los bobos o de los ilusos. Y es todo lo contrario, una virtud propia sólo de un héroe. Un héroe que deja su amor propio, olvida, y sigue adelante construyendo una sociedad unida en vez de dividirla aún más. Sí, nos hace héroes porque perdonando nos hace más humanos y nos va forjando el corazón.
Porque perdonando a los demás construimos la unidad. Pues todos somos diferentes y vivimos en convivencia, ofendiéndonos algunas veces, sin querer. Y si nuestro orgullo persistiera, no existiría la paz ni la concordia. Porque el perdón nos hace conservar la amistad o los lazos que nos unen por encima de nuestros errores o faltas involuntarias. Perdonando seremos perdonados. Jesucristo dijo que seremos medidos por la misma medida con que midamos.
Pero cuidado, podemos caer en el escollo de querer ser perdonados pero no querer perdonar. ¿Cómo podremos perdonar, si nuestro Aquiles surge naturalmente? Primero que nada viendo los modelos, hombres que a lo largo de la historia, nos han enseñado a perdonar. Como muchos, entre ellos Jesucristo, que aún lo hizo en la cruz con sus verdugos.
Otro medio para hacerlo, es vivir con sencillez, comprender que todos tenemos errores, dificultades, que nos mueven a hacer cosas que no queremos pero que ofenden a los demás. Comprender, ser sencillos de corazón. Buscar disculpar a los demás con mis propias justificaciones.
Y por último poner el amor. Como lo vemos en nuestro padres. Antes las ofensas de sus hijos ponen el amor. Y así podremos formar mejor la sociedad.
Si todos diéramos riendas sueltas a nuestro Aquiles, fácilmente terminaríamos en un mundo en violencia y en guerra. Analicemos nuestra postura: ¿cuál sigo y cuál debo seguir?. Somos dueños de nosotros mismos. Sigamos adelante viviendo el amor en el perdón.
¡Vence el mal con el bien!
